¿Cómo será el socio de una cooperativa dentro de 10 años?

Dea Cálcena
18/9/2026

Paraguay cuenta actualmente con 578 cooperativas habilitadas que reúnen a casi dos millones de asociados. Es una escala que refleja la fuerte presencia que el modelo cooperativo tiene en el país.

Mirar esa realidad también invita a pensar hacia adelante.

¿Cómo será el socio de una cooperativa dentro de diez años?

La pregunta no parte de una necesidad de cambiar la esencia del cooperativismo. Al contrario: propone pensar cómo una nueva generación, con hábitos, necesidades y expectativas diferentes, puede encontrar valor en un modelo construido históricamente sobre la participación, la cercanía y la pertenencia.

La conversación ya forma parte de la agenda del sector. Durante la presentación de la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2026–2031, el INCOOP destacó la importancia de continuar incorporando de manera amplia al sector joven al sistema cooperativo.

Y hay razones para mirar especialmente hacia ese grupo.

Una nueva generación empieza a construir su vida financiera

Paraguay sigue siendo un país joven. Para 2026, el Instituto Nacional de Estadística estima una población de 6,46 millones de personas y una edad mediana de apenas 29,4 años.

Una parte importante de quienes durante la próxima década estarán tomando decisiones sobre trabajo, ahorro, vivienda, emprendimientos o financiamiento ya está ingresando hoy a etapas de mayor actividad económica.

También lo hace dentro de un contexto muy diferente al de generaciones anteriores.

En 2025, el uso de internet alcanzó al 97,4% de los paraguayos de entre 20 y 24 años y al 97,1% entre quienes tenían de 25 a 29 años, según datos del INE.

La conectividad forma parte de su vida cotidiana: atraviesa la manera en que estudian, trabajan, se informan, compran, se comunican y acceden a diferentes servicios.

Sin embargo, quizás uno de los datos más interesantes no tenga que ver con tecnología.

La ENIF 2026–2031 señala que, en 2024, el 37,5% de los adultos paraguayos declaró haber ahorrado durante el último año. El documento destaca además que los jóvenes menores de 25 años reportaron mayores niveles de ahorro que los adultos, con una diferencia de 15,4 puntos porcentuales, un resultado que sugiere posibles cambios en los patrones generacionales de comportamiento financiero.

Es una señal interesante.

Hablar de nuevas generaciones no significa hablar solamente de nuevas formas de consumir tecnología. También significa observar cómo empiezan a relacionarse con el ahorro, el crédito, la planificación y otras decisiones financieras.

Para las cooperativas, esto abre una oportunidad: acompañar esa relación desde sus primeras etapas y construir vínculos que puedan crecer junto con sus socios.

Ser socio es diferente a ser solamente cliente

Una persona puede elegir una institución para realizar una operación puntual, acceder a un producto o utilizar determinado servicio.

La relación con una cooperativa tiene una característica adicional: la persona forma parte de ella como socia.

La legislación cooperativa paraguaya establece entre sus principios la membresía abierta y voluntaria, el control democrático y la participación económica de los miembros. Es decir, pertenecer a una cooperativa no representa únicamente consumir productos o servicios, sino integrarse a una organización construida alrededor de intereses compartidos.

Ese diferencial continúa teniendo valor.

La pregunta hacia adelante es cómo acercarlo a nuevas generaciones y conseguir que comprendan qué significa formar parte de una cooperativa.

Para alguien que todavía no conoce el modelo, conceptos como participación, pertenencia, beneficios cooperativos o construcción colectiva quizás no sean automáticamente evidentes.

Por eso, uno de los desafíos interesantes de los próximos años puede estar menos en transformar la esencia del cooperativismo y más en comunicar de nuevas maneras el valor que ya existe dentro de él.

¿Qué significa ser socio? ¿Qué posibilidades genera? ¿Cómo puede una cooperativa acompañar diferentes momentos de la vida? ¿Por qué elegir formar parte de una?

Son preguntas que pueden convertirse en una oportunidad para fortalecer el vínculo con quienes recién empiezan a construir su relación con el sistema financiero.

Las expectativas también evolucionan

El entorno cotidiano de los socios cambia y, con él, también evolucionan algunas expectativas.

Cuando el uso de internet supera el 97% entre los paraguayos de 20 a 29 años, la posibilidad de acceder a información, realizar determinadas gestiones a distancia o interactuar mediante canales digitales forma parte cada vez más naturalmente de su día a día.

Para las cooperativas, esto no significa reemplazar la cercanía que caracteriza al modelo.

Puede significar exactamente lo contrario: encontrar nuevas herramientas para extenderla.

Un socio que puede consultar información de manera sencilla, realizar operaciones sin depender de una ubicación física o acceder a determinados servicios cuando los necesita puede mantener una relación más fluida con su cooperativa.

La tecnología, vista desde esa perspectiva, deja de ser el objetivo y pasa a ser una herramienta.

Una herramienta para facilitar el acceso, simplificar interacciones y complementar el vínculo humano que sigue ocupando un lugar central dentro del modelo cooperativo.

De hecho, la ENIF 2026–2031 plantea expresamente la complementariedad entre canales físicos y digitales como parte de la evolución de la inclusión financiera en Paraguay.

No se trata de elegir entre uno u otro.

Se trata de construir experiencias capaces de adaptarse a diferentes socios, necesidades y momentos.

Acompañar distintas etapas de la vida

Pensar en el socio de los próximos diez años también significa pensar en todo lo que puede ocurrir durante ese período.

Primer empleo. Estudios. Un emprendimiento. Primer vehículo. Vivienda. Formación de una familia. Ahorro para un objetivo. Nuevos proyectos.

La relación financiera de una persona evoluciona junto con su vida.

Y justamente allí aparece una de las fortalezas del modelo cooperativo: la posibilidad de construir una relación de largo plazo, capaz de acompañar distintas necesidades en diferentes momentos.

Para una nueva generación de socios, esa relación podría comenzar mucho antes de solicitar un crédito.

Puede empezar con educación financiera. Con una herramienta de ahorro. Con una primera operación digital. Con información clara. Con una experiencia sencilla. O simplemente entendiendo qué posibilidades existen dentro de su cooperativa.

La oportunidad está en conseguir que cada interacción contribuya a construir una relación más profunda y no solamente a resolver una operación puntual.

Cercanía también puede significar estar disponible

Durante décadas, la cercanía de las cooperativas estuvo asociada, entre otras cosas, a su presencia dentro de comunidades, lugares de trabajo, ciudades y grupos vinculados por intereses comunes.

Esa cercanía sigue teniendo valor.

Pero hoy puede adquirir nuevas formas.

Estar cerca también puede significar permitir que un socio resuelva una gestión desde donde está. Que encuentre fácilmente la información que necesita. Que pueda utilizar sus servicios de manera simple. Que reciba una respuesta clara. O que pueda relacionarse con su cooperativa a través del canal que resulte más conveniente para cada situación.

La digitalización no necesariamente aleja a las instituciones de las personas.

Bien utilizada, puede ampliar las formas de estar cerca.

Y para un modelo cuya relación con el socio constituye una parte fundamental de su identidad, esa posibilidad puede ser especialmente valiosa.

Una oportunidad para acercar el modelo cooperativo a nuevas generaciones

Paraguay avanzó significativamente en inclusión financiera durante los últimos años. Según la ENIF 2026–2031, la proporción de adultos con una cuenta en una institución financiera o de dinero electrónico pasó del 21,7% en 2011 al 60,9% en 2024.

El desafío nacional empieza a ir más allá del acceso.

La nueva estrategia pone también el foco en el uso efectivo de los servicios financieros, la educación, la reducción de barreras y la complementariedad entre distintos canales.

Para el cooperativismo, este escenario abre una oportunidad especialmente interesante.

Una generación joven está comenzando a tomar decisiones financieras dentro de un ecosistema con más alternativas, más herramientas y nuevas formas de interacción. Al mismo tiempo, las cooperativas cuentan con una propuesta que tiene características propias: participación, pertenencia, cercanía y una visión de largo plazo sobre la relación con sus socios.

El encuentro entre esas dos realidades abre nuevas posibilidades para seguir acercando el modelo cooperativo a las próximas generaciones.

El socio de 2036

Probablemente sea difícil anticipar exactamente cómo serán los productos, canales o herramientas financieras dentro de una década.

Lo que sí podemos observar hoy es que las necesidades y expectativas de los socios continuarán evolucionando.

Y también que la esencia del modelo cooperativo no necesita desaparecer para acompañar esa evolución.

Puede fortalecerse.

La oportunidad está en combinar aquello que las cooperativas construyeron durante décadas con nuevas formas de relacionarse, comunicarse y acompañar a sus socios.

Por eso, quizás la pregunta más interesante no sea únicamente qué tecnología utilizará una cooperativa dentro de diez años.

La pregunta es:

¿qué va a significar ser socio para la próxima generación?

Encontrar esa respuesta puede ser una de las oportunidades más importantes para el cooperativismo paraguayo de los próximos años.

Sé el primero en recibir nuestras novedades

Recibí noticias, tendencias y novedades sobre banca digital y cooperativas.

¡Gracias por suscribirte al newsletter de Brosco!
Oops! Something went wrong while submitting the form.